Dormir menos de seis horas por noche o superar las nueve horas de descanso incrementa de forma significativa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares como el infarto de miocardio o el ictus. Esta fue una de las principales advertencias lanzadas durante la primera jornada del Curso de Verano ‘Sueño, salud y bienestar’, organizado por la Universidad Europea Miguel de Cervantes de Valladolid, que reúne a cerca de un centenar de profesionales sanitarios, investigadores, estudiantes y especialistas para analizar el impacto del sueño en la salud y las estrategias para prevenir y tratar sus trastornos.
La sesión inaugural estuvo marcada por la intervención del presidente de la Federación de Sociedades de Medicina del Sueño (Fesmes), Carlos Egea Santolalla, quien alertó de que la sociedad actual vive una situación de privación crónica de sueño “sin precedentes”. Según explicó, alrededor de un tercio de la población duerme menos de seis horas cada noche, una circunstancia que acelera el envejecimiento vascular y cardiovascular y aumenta el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares graves.
El especialista recordó que la relación entre el sueño y la supervivencia responde a una conocida “curva en U”. Es decir, tanto dormir poco, menos de seis horas, como hacerlo en exceso, más de nueve, se asocia con un incremento de la mortalidad por todas las causas. Frente a ello, defendió que descansar entre siete y ocho horas diarias y mantener horarios estables constituye uno de los pilares fundamentales para preservar la salud.
Egea incidió además en que el sueño no solo influye sobre la salud cardiovascular, sino también sobre el funcionamiento cognitivo, emocional y social de las personas. En una sociedad cada vez más envejecida, señaló, cuidar el ciclo sueño-vigilia se convierte en una necesidad sanitaria de primer orden para mantener la calidad de vida y prevenir enfermedades.
Insomnio y trastorno del sueño
La inauguración del curso corrió a cargo del rector de la UEMC, David García López, quien dio la bienvenida a los asistentes a unas jornadas centradas en el creciente impacto del insomnio y de los trastornos del sueño sobre la población.
La primera jornada también incluyó el testimonio de una persona atendida por El Puente Salud Mental Valladolid, que compartió su experiencia personal con los problemas de sueño y explicó cómo estos afectaron a diferentes ámbitos de su vida cotidiana. Su intervención puso de manifiesto las dificultades que atraviesan muchas personas que padecen insomnio y la importancia de solicitar ayuda profesional cuando los problemas de descanso se prolongan en el tiempo.
Posteriormente se celebró la mesa redonda ‘El sueño: trastornos y consecuencias’, en la que distintos especialistas analizaron la influencia del descanso sobre la salud física, mental, laboral y social.
Durante el debate, el presidente de la Comisión Nacional de la Especialidad de Medicina del Trabajo, José Lorenzo Bravo Grande, destacó que “la calidad del sueño resulta determinante para el rendimiento laboral y advirtió de que determinadas condiciones de trabajo pueden alterar el descanso y favorecer la aparición de trastornos del sueño”. En este sentido, reclamó una “mayor implicación de las empresas para prevenir estos riesgos y proteger la salud de los trabajadores”.
Por su parte, el catedrático de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, Daniel de Luis Román, explicó que la falta de sueño “repercute directamente sobre la alimentación y el metabolismo”. Según señaló, un descanso adecuado facilita el seguimiento de los tratamientos médicos en enfermedades como la diabetes o la obesidad y mejora el control metabólico de los pacientes.
La especialista en nuevas tecnologías y sueño Silvia Gismera Neuberger incidió en la necesidad de proteger el descanso como uno de los pilares esenciales para mantener una buena salud física y un adecuado desarrollo personal, familiar y laboral. En la misma línea, la psiquiatra Lara Grau-López advirtió de los riesgos asociados al uso inadecuado de fármacos hipnosedantes para combatir el insomnio, ya que un consumo prolongado y sin control médico puede favorecer la aparición de dependencia, problemas de salud mental y otros efectos adversos.
Los participantes coincidieron además en expresar su preocupación por el creciente uso intensivo de pantallas, el aumento de los problemas de salud mental y el consumo de determinadas sustancias, factores que, según señalaron, están contribuyendo al deterioro de la calidad del sueño y a la cronificación de muchos trastornos del descanso.
La segunda y última jornada del curso, que se celebrará este miércoles, estará dedicada a los tratamientos disponibles frente al insomnio y a la promoción de hábitos saludables para dormir mejor. Expertos en farmacología, psicología clínica, fisioterapia, atención primaria, nutrición, ejercicio físico y terapia ocupacional analizarán las principales herramientas terapéuticas y los llamados “microhábitos” que contribuyen a mejorar la calidad del sueño.
