Las exmonjas del monasterio de Belorado (Burgos) aseguraron hoy en Briviesca que no tenían que “pedir permiso” al Comisario Pontificio para la venta de obras de arte y señalan que esta operación es algo que los monasterios y parroquias hacen “cuando lo necesitan o tienen algo que no quieren”. Así lo indicaron minutos antes de declarar por la presunta venta de obras de arte, así como de casullas a través de la plataforma Wallapop y el uso de vehículos durante su etapa en el convento de Belorado.
Cuatro de las exreligiosas: sor Sion, sor Paloma, sor Israel, y la exabadesa, Laura García de Viedma, estaban citadas presencialmente a declarar este lunes a las 11 horas en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Briviesca. Minutos antes de acceder a declarar, sor Sion y sor Paloma atendieron a los medios de comunicación que esperaban su llegada.
“Lo venden porque tienen que restaurar otras cosas. Las cosas se mueven, no están catalogadas ni inventariadas, sino que son cosas que se pueden vender”, afirmó sor Sion, a la vez que explicaron que, de acuerdo a su ley, “solamente se puede consultar al obispo a partir de haber conseguido un millón y medio de euros”. “Eso dijo la Conferencia Episcopal, pero según nuestro derecho propio, a partir de los 750.000 euros”, añadieron.
Además, indicaron que esta venta se llevó a cabo en 2023, antes de poner en marcha el cisma, y recordaron que por aquel entonces todavía Iceta no poseía el cargo de Comisario Pontificio.
En este punto, señalaron que no han vendido las obras por esa cantidad, y solo tenían que pedir permiso al capítulo conventual y al discretorio, órganos propios de la comunidad de Gobierno”, explicó sor Paloma. “Se hizo, con voto unánime. Teníamos esta necesidad y teníamos estas cosas que no eran especialmente buenas. Vamos a salir adelante como cualquiera de su casa que vende cosas”, añadió, haciendo alusión también a la venta de casullas.
Ambas exclarisas afirmaron estar “aburridas” de tener que acudir a los juzgados por un tema que consideran tan “banal” como este. “Es como un rasca y rasca”, afirmó sor Paloma, a la vez que tachó de “rastrero” que se les denuncie por algo así.
En su intervención ante los medios, quisieron referirse también al uso de vehículos, aunque solo hicieron referencia a dos coches. Por un lado, aseguraron que uno de ellos, una furgoneta, fue una donación de un familiar a una de ellas. “Como tenemos el voto de sin propio, había que ponerlo a nombre del monasterio. Como se ha puesto a nombre del monasterio, el señor Iceta cree que es suyo, pero la voluntad del donante no era esa”, afirmó la exclarisa, que criticó la “ambición” del obispo.
Asimismo, señalaron que otro de los coches por los que se les pide explicaciones, lo donaron a las víctimas de la dana. “Si hay que desplazarse kilómetros para explicar estas cosas, lo haremos. Pero creo que hay temas muchísimo más graves en nuestro país”, añadieron.
Casullas
Con respecto a las casullas, sor Sion y sor Paloma indicaron que se trataba de unos ropajes de cura que no se utilizaban y que vendieron a través de la plataforma Wallapop. “Las vendimos para poder comer, por menos de mil euros. Con los robos que hay en nuestro país, ¿ese debe ser el primero de la lista?”, se preguntó sor Paloma. Las dos exreligiosas afirmaron que habían vendido las cuatro por menos de mil euros, y que es una operación muy común. “Ni siquiera eran antiguos ni especialmente buenas. Eran casullas muy normales”, reiteraron.
En este punto, las exmonjas volvieron a defender que no tienen que pedir permiso para llevar a cabo este tipo de operaciones. “Dicen que es un uso ilegítimo porque no hemos pedido permiso al superior mayor, pero ni siquiera le reconocemos”, añadieron, a la vez que volvieron a cargar contra el Comisario Pontificio, Mario Iceta.
“¿Por qué tenemos que pedirte permiso para todo? Se supone que viene a cuidar la vida espiritual, pero llevarnos al juzgado porque vendemos cuatro cosas que no se usan…”, lamentaron.
Juicio por el cuidado de las monjas mayores
Por otro lado, quisieron referirse también al juicio que tienen pendiente en Bilbao por presuntos delitos de coacciones, trato degradante, abandono, omisión de socorro y apropiación indebida o administración desleal relacionados con la gestión y el cuidado de cinco monjas mayores que estaban bajo su responsabilidad, una de ellas ya fallecida. La Fiscalía y la acusación particular, ejercida por la Oficina del Comisario Pontificio piden 12 años de prisión para ellas por esta causa.
Los hechos investigados se remontan al periodo en el que las religiosas se encontraban en el convento de Orduña, perteneciente a la misma comunidad, donde se produjo la intervención de la Guardia Civil junto a la comisión judicial.
Según confirmaron hoy a los medios, por el momento no hay fecha para este juicio, y actualmente se están preparando su defensa para este proceso. “Es un desgaste muy fuerte. “Necesitamos mucha concentración para ir preparando la defensa”, afirmaron las exreligiosas, que indicaron que actualmente están residiendo en un pueblo de Toledo, donde aseguraron que no han tenido ningún problema “por el momento”.
“Intentamos llevar una vida bastante discreta. No vamos diciendo a bombo y platillo dónde estamos, porque necesitamos esa estimabilidad. Para nosotras es un cambio muy fuerte salir de un monasterio y vivir en una casa”, afirmó sor Sion. “Nuestra vida siempre ha sido sencilla, aunque ahora sea en una casa más pobremente, pero en fraternidad, comunidad, apoyándonos mucho y disfrutando de la compañía de las familias”, agregaron.
