La tasa de emancipación juvenil en Castilla y León cae al 11,4 % en 2025 y alcanza su nivel más bajo desde 2007

Una persona joven tendría que destinar, de media, el 68,3 % de su salario neto mensual al alquiler de una vivienda en solitario, una proporción que aumenta hasta el 93,9 entre los de 16 a 24 años

La tasa de emancipación juvenil en Castilla y León cayó al 11,4 por ciento en 2025 y alcanzó su nivel más bajo desde 2007, según el Observatorio de Emancipación Juvenil, una iniciativa del Consejo de la Juventud de España, en colaboración con el de la Comunidad.

En 2025, solo el 11,4 por ciento de la población joven de entre 16 y 29 años residente en Castilla y León estaba emancipada, lo que supone un descenso de 2,2 puntos porcentuales respecto al año anterior. En términos absolutos, de un total de 311.634 personas jóvenes en la Comunidad, únicamente 35.667 vivían fuera del hogar de origen, un 13,2 por ciento menos que el año anterior. Por sexo, los hombres presentaban una mayor tasa de emancipación que las mujeres, con un 12,4 por ciento frente al 10,3 por ciento. Destaca especialmente el descenso de 6,7 puntos porcentuales registrado entre estas últimas.

Durante la presentación del informe, la presidenta del Consejo de la Juventud de España, Sara Villodre, precisó que Castilla y León es la cuarta comunidad autónoma con menor tasa de emancipación juvenil, por debajo de la media nacional del 14,5 por ciento, que también constituye el peor registro histórico del país. Asimismo, señaló que la edad media de emancipación en España alcanza los 30,2 años, aunque todavía no se dispone de este dato desglosado por comunidades autónomas.

El elevado coste de la vivienda sigue como uno de los principales obstáculos para la emancipación juvenil. El precio medio del alquiler en Castilla y León alcanzaba los 744 euros mensuales, un 9,4 por ciento más que en 2024. A ello se suma la insuficiencia de los ingresos de la población joven para afrontar estos costes. Una persona joven tendría que destinar, de media, el 68,3 por ciento de su salario neto mensual al alquiler de una vivienda en solitario, una proporción que aumenta hasta el 93,9 por ciento entre las personas de 16 a 24 años. Por provincias, Segovia presentaba la situación más desfavorable, con un coste del alquiler equivalente al 91 por ciento del salario juvenil, informa Ical.

En el resto de las provincias mencionadas durante la presentación, este esfuerzo económico alcanzaba el 69,7 por ciento en Salamanca, el 69 por ciento en Burgos, el 60,2 por ciento en Valladolid y el 52,1 por ciento en Zamora. La presidenta del Consejo de la Juventud de Castilla y León, Ainoa Acebes, advirtió de que “una persona joven únicamente podría asumir un alquiler de 327 euros mensuales para no superar el 30 por ciento de sus ingresos, frente a los 744 euros que exige el mercado”.

Estas cifras “evidencian” la falta de correspondencia entre los salarios y los precios del mercado inmobiliario. Como alternativa, compartir vivienda tampoco está exento de dificultades económicas. En las capitales de provincia de Castilla y León, el alquiler de una habitación oscilaba entre los 260 y los 340 euros mensuales, lo que supone destinar entre el 23,9 y el 31,2 por ciento del salario de una persona joven.

En cuanto al mercado de compraventa, el precio medio de una vivienda libre en Castilla y León alcanzó los 123.370 euros en 2025, un once por ciento más que el año anterior. Esta cifra equivalía a 9,4 veces el salario anual de una persona joven, mientras que el ahorro necesario para afrontar la entrada inicial de una hipoteca ascendía a 37.011 euros, el equivalente a 2,8 veces su salario anual. Estos datos reflejan que la compra de una vivienda tampoco constituye una alternativa fácilmente accesible para la juventud de la Comunidad.

Por otro lado, disponer de un empleo, según el informe, “no garantiza necesariamente la independencia económica”. Así, cerca de tres de cada diez personas jóvenes de Castilla y León (28,8 por ciento) se encontraban en riesgo de pobreza o exclusión social. Este riesgo era mayor entre los hombres que entre las mujeres, con porcentajes del 30,5 por ciento y el 26,9, respectivamente.

Acebes incidió en que esta situación también afecta a quienes tienen un puesto de trabajo, puesto que el 27,9 por ciento de la población joven ocupada se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social. Además, entre quienes vivían de alquiler, este porcentaje aumentaba del 64 al 77,8 por ciento después de afrontar los gastos de vivienda y suministros.

En relación con el mercado laboral, la tasa de paro juvenil se situaba en el 18,9 por ciento, 1,6 puntos porcentuales más que el año anterior y por encima de la media nacional, situada en el 17,2 por ciento. Esta tasa era más elevada entre las mujeres que entre los hombres, con porcentajes del 20,8 por ciento y el 17,4 por ciento, respectivamente. Además, el 38,4 por ciento de la población joven asalariada tenía un contrato temporal, una situación que afectaba especialmente a las mujeres, cuya tasa de temporalidad alcanzaba el 48,4 por ciento, frente al 30,2 de los hombres.

Asimismo, el 36,8 por ciento de las personas jóvenes compaginaba estudios y trabajo (‘sisis’), mientras que el 10,5 por ciento ni estudiaba ni trabajaba (‘ninis’). Por otro lado, casi la mitad, el 48,2 por ciento de las personas jóvenes ocupadas, que habían finalizado estudios superiores y no continuaban estudiando desempeñaba trabajos por debajo de su nivel de cualificación. Este último dato pone de manifiesto las dificultades que afronta una parte de la juventud para acceder a empleos acordes con su formación académica. Pese a ello, la tasa de emancipación alcanzaba el 14,1 por ciento entre las personas jóvenes con estudios superiores, frente al 9,5 por ciento de quienes habían completado, como máximo, la educación secundaria obligatoria.

En este sentido, la presidenta autonómica destacó que, aunque la tasa de empleo entre los jóvenes de 25 a 29 años alcanzaba el 71,9 por ciento, únicamente el 27,8 por ciento de ellos estaba emancipado. Por ello, consideró que las dificultades para independizarse no pueden atribuirse exclusivamente a la falta de empleo, sino también a las condiciones laborales y a los elevados precios de la vivienda.

 

Estrategia integral de emancipación juvenil

Ante estos resultados, la presidenta del Consejo de la Juventud de Castilla y León, Ainoa Acebes, insistió en la necesidad de impulsar políticas que garanticen el acceso a una vivienda asequible y a un empleo juvenil de calidad, acorde con la formación de las personas jóvenes y con salarios dignos.

Asimismo, reclamó una estrategia integral de emancipación juvenil en Castilla y León, con objetivos “concretos y medidas” que permitan superar las barreras económicas que dificultan la independencia residencial. “Si queremos que las personas jóvenes puedan quedarse en Castilla y León y construir aquí su futuro, tenemos que ofrecer posibilidades reales para hacerlo”, señaló.

Entre las propuestas, Acebes planteó ampliar el parque público de vivienda destinado a la juventud, especialmente en régimen de alquiler asequible, movilizar viviendas vacías también en el medio rural y reforzar las medidas que faciliten el acceso a la primera vivienda a quienes no pueden reunir el ahorro necesario para afrontar la entrada inicial. También reclamó reducir la temporalidad y combatir la sobrecualificación juvenil.

Por su parte, el presidente del Consejo Económico y Social de Castilla y León, Enrique Cabero, agradeció al Consejo de la Juventud el “trabajo conjunto” que ambas instituciones desarrollan, “favoreciendo la participación directa de las personas jóvenes en el Consejo Económico y Social”.

Además, reiteró la necesidad de aprobar una estrategia integral de emancipación juvenil, al considerarla un “instrumento imprescindible” para promover los derechos individuales y colectivos de las personas jóvenes y “dotar de eficacia real a las políticas relacionadas con el reto demográfico, la gestión del talento y el bienestar social”. En este sentido, destacó la “importancia de garantizar servicios públicos de calidad y favorecer la actividad económica y productiva en todo el territorio de Castilla y León”.

Cabero subrayó que, pese a las mejoras laborales registradas desde la reforma de 2021, el acceso a la vivienda se ha convertido en el principal obstáculo para la emancipación juvenil. Asimismo, rechazó las afirmaciones de que los jóvenes no quieren trabajar o formarse y defendió la necesidad de facilitar que puedan desarrollar su proyecto de vida en Castilla y León. “La emancipación juvenil es el motor de muchas otras decisiones públicas y privadas que permiten el desarrollo del bienestar y afrontar con éxito y de verdad el reto demográfico”, aseguró.

Por último, Villodre defendió la necesidad de una mayor coordinación entre las distintas administraciones para afrontar el problema de la vivienda y respaldó las movilizaciones juveniles que se están desarrollando en distintas ciudades españolas. La presidenta nacional advirtió de que la falta de respuestas a las reivindicaciones de los jóvenes genera incertidumbre y desafección, por lo que reclamó políticas públicas que permitan convertir el acceso a la vivienda en un derecho efectivo.

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