La estación invernal y de montaña de San Isidro, gestionada por la Diputación de León, acogió hoy un simulacro que permitió evaluar la seguridad y la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia.
Este ejercicio de identificación y gestión de riesgos, enmarcado en la Semana Europea de los Deportes de Invierno, se desarrolló en el sector de Cebolledo y tuvo una duración de cuatro horas, con una parte teórica y otra práctica en la que se recrearon seis escenarios diferentes, en los que intervinieron de forma coordinada efectivos de rescate, emergencias y seguridad.

En el primero de ellos se reprodujo un alud fuera de pista con atrapados, en el segundo se realizó una búsqueda en pistas de un usuario de la estación, su rescate con helicóptero y evacuación y en el tercero se recreó una colisión violenta de dos esquiadores.
El cuarto ejercicio consisitó en la simulación de un accidente en pista de un esquiador que sufrió un ictus y que colisionó con otros cuatro que esperaban el remonte, mientras que el quinto se centró en la atención sanitaria y evacuación. Por último, el sexto escenario sobre el que se trabajó fue el de un accidente de tráfico en el estacionamiento entre un autocar y un turismo, con atrapados y derrame de combustible.
En el simulacro, coordinado por la Asociación Nacional de Especialistas Profesionales en Protección Civil y Emergencias (Aneppce), participaron los servicios internos de la estación, incluidos pisters y personal sanitario, y también se activó a la Agencia de Protección Civil, al Grupo de Rescate e Intervención en Montaña de Sabero, a la Guardia Civil de Puebla de Lillo, encargada del control de accesos y la seguridad, a la Unidad Militar de Emergencias, que participó en el supuesto de rescate por alud, y a los bomberos del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento de la Diputación de León, que actuó en el rescate del accidente de tráfico.

Durante la jornada se implementaron protocolos de actuación que incluyeron la comunicación con el centro de mando, la evaluación rápida de la situación, la clasificación o triaje de víctimas, la evacuación segura, el control de accesos o la mitigación de riesgos secundarios como los derrames de combustible.
Además, los ejercicios permitieron efectuar un análisis detallado de los principales riesgos que pueden producirse en la estación y su entorno, como colisiones, caídas, accidentes de tráfico, avalanchas o problemas por condiciones meteorológicas adversas. También sirvieron para revisar las medidas preventivas implantadas, tales como la correcta señalización de pistas, la formación de los usuarios y del personal o la coordinación con los servicios externos. Por último, la actividad fue útil a la hora de revisar los tiempos de respuesta, la eficacia en la coordinación y para identificar dónde es necesario aplicar mejoras en los protocolos.
