Madrigal de las Altas Torres (Ávila) celebra el 575 aniversario del nacimiento de Isabel I de Castilla con un ojo hacia su beatificación

El nuncio del Papa preside una eucaristía en la que pone en valor a la reina católica que, “con su vida y sus decisiones, permitió a Cristo sanar a tanta humanidad en España y el Nuevo Mundo”

Madrigal de las Altas Torres, localidad abulense que vio nacer a Isabel I de Castilla el 22 de abril de 1451, vivió este miércoles con gran júbilo la celebración del 575 aniversario de ese gran acontecimiento que marcaría la historia de España y del Nuevo Mundo, con la presencia del nuncio del Papa, Piero Pioppo, y con la esperanza de que, como indicó su alcalde, Jesús del Campo, en un tiempo cercano la reina católica alcance la santidad y se complete el proceso de beatificación reactivado por el arzobispado de Valladolid, Luis Argüello.

“Es un proceso que está desde hace años en manos del Vaticano y que esperamos que pronto se consiga. Sabemos que no se ha parado y que está la comisión de Isabel la Católica detrás, y creemos que pronto podremos disfrutar de una Isabel reina y de una Isabel santa”, afirmó el alcalde madrigaleño.

 

Rmestudios / ICAL. La vicepresidenta de la Junta de Castilla y León y consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades en funciones, Isabel Blanco, participa en los actos con motivo del 575 aniversario del nacimiento de Isabel I de Castilla.

 

Los actos organizados con motivo del 575 aniversario del nacimiento de Isabel I de Castilla comenzaron en el salón de plenos del Ayuntamiento con un sencillo acto al que asistieron, junto al nuncio de Su Santidad, la vicepresidenta de la Junta, Isabel Blanco; el obispo de Ávila, Jesús Rico; el obispo emérito, Jesús García Burillo; el delegado territorial de la Junta, José Francisco Hernández; el presidente de la Diputación Provincial, Carlos García, y el alcalde de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, entre otras autoridades civiles, militares y religiosas.

Durante el mismo, el nuncio recibió de manos del alcalde de Madrigal las llaves de la villa y firmó en el libro de honor del Ayuntamiento como recuerdo de este día. Piero Pioppo agradeció el gesto besando “esta tierra en signo de gratitud” y aseguró que suponía “un honor” participar de estos actos “junto a personas que trabajan por el bien común y que unen a Europa con el Nuevo Mundo”.

 

 

Por su parte, la vicepresidenta de la Junta, Isabel Blanco, subrayó que Castilla y León “es un referente en España por su patrimonio cultural y natural y sobre todo por sus grandes personas”, y calificó a Isabel la Católica como “un referente en su tiempo y hoy en día, un ejemplo para todas las mujeres por su fortaleza”.
También intervino el presidente de la Diputación, Carlos García, quien indicó que “es siempre una satisfacción reconocer a personas que han nacido en esta tierra, en este caso a la madrigaleña más universal y a la reina más influyente de la historia”. “Esta celebración del 575 aniversario de su nacimiento hace provincia, hace comarca, hace región y también hace España”, comentó.

 

 

Tras el acto en el Consistorio, todos los presentes se trasladaron hasta la iglesia de San Nicolás de Bari, en la que fue bautizada la reina Isabel I de Castilla, donde se celebró una eucaristía oficiada por el nuncio del Papa.

En el oficio, el obispo de Ávila, Jesús Rico, agradeció la presencia del nuncio de Su Santidad para presidir la eucaristía y recordó la figura de la “sierva de Dios, la reina Isabel la Católica que, como autoridad política y como conciencia moral, se levantó en defensa de la dignidad humana y fue capaz de ofrecer soluciones valientes, innovadoras y firmes al adoptar una medida reparadora, liberando a los esclavos incluso a costa de su propio dinero, con acciones guiadas por su fe”. “Fue una gobernante excepcional, además de una mujer piadosa, desprendida y abnegada madre y esposa”, aseguró.

Por su parte, monseñor Piero Pioppo afirmó que “la reina Isabel, desde su cuna natal, por misteriosos designios de la providencia, supo ponerse al servicio del Señor y de la Santa Iglesia, y con su vida, palabras, decisiones y acciones permitió a Cristo resucitado pasar y sanar a tanta humanidad en Castilla, en España y en el Nuevo Mundo, infundiendo esperanza”.

Al término de la eucaristía tuvo lugar una ofrenda floral ante el monumento a Isabel la Católica, con el que concluyeron los actos centrales de esta celebración.

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