El filtrado de agua en los ríos Torío y Sil de León evidencia la presencia “generalizada y constante” de microplásticos

Las fibras sintéticas representan más del 73 por ciento de los microplásticos detectados, seguidas por los fragmentos de degradación de plásticos de más tamaño, que suponen el 25 por ciento

El filtrado de unos 400 litros de agua de los ríos Torío y Sil, en la provincia de León, permitió construir una base de datos que evidencia que todos los entornos fluviales analizados presentan microplásticos, al tiempo que confirmó la presencia “generalizada y constante” de este tipo de contaminación en los ecosistemas acuáticos de la provincia.

Cruz Roja y la Asociación Hombre y Territorio, en colaboración con el Proyecto Libera -creado por SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes-, desarrollan la ‘Red de Seguimiento de Microplásticos mediante ciencia ciudadana’, una iniciativa pionera para dar a conocer la presencia de microplásticos en ríos, generar datos comparables en el tiempo y sensibilizar a la ciudadanía sobre esta contaminación invisible.

En la provincia de León, desarrollaron doce jornadas de muestreo, ocho de las cuales se llevaron a cabo en el río Torío desde marzo de 2022 y cuatro en el río Sil, iniciadas en marzo de 2024. En conjunto, se filtraron, aproximadamente, 400 litros de agua, gracias a la implicación de 54 personas voluntarias -37 en León y 17 en Ponferrada-. Este trabajo continuado permitió construir una base de datos que “evidencia” que todos los entornos fluviales analizados presentan microplásticos, confirmando la presencia “generalizada y constante” de este tipo de contaminación en los ecosistemas acuáticos de la provincia.

En los muestreos realizados el pasado año en los ríos Torío y Sil se identificaron principalmente tres tipos de microplásticos, como fueron fibras asociadas en su mayoría al desgaste de tejidos sintéticos, fragmentos procedentes de la degradación de plásticos de mayor tamaño y films derivados de bolsas, envoltorios y plásticos muy finos que se fragmentaron con el tiempo.

En el río Torío, donde se analizaron 50 litros de agua en cada campaña, se detectaron 27 ítems en primavera -0,54 ítems por litro- y nueve ítems en otoño -0,18 ítems por litro-, lo que confirmó una tendencia descendente en la concentración de microplásticos observada en los últimos cuatro años, ya que en 2022 se superaba el ítem por litro en primavera y se alcanzaban valores superiores a 3,5 ítems por litro en otoño, lo que refleja una evolución positiva en este tramo fluvial.

Por el contrario, en el río Sil se mantienen dinámicas claramente opuestas según la época del año. Así, en la campaña de 2025, durante la primavera se registraron 53 ítems en diez litros analizados -5,3 ítems por litro-, mientras que en otoño se detectaron seis ítems en 22 litros -0,28 ítems por litro-. Al comparar estos resultados con los obtenidos en 2024, se apreció un aumento significativo en primavera, con 1,5 ítems por litro, y una disminución en otoño, con un valor de un ítem por litro registrado el año anterior.

En relación con estos datos, el análisis de los ítems hallados durante los muestreos del pasado año reveló que las fibras sintéticas representan más del 73 por ciento de los microplásticos detectados, seguidas por los fragmentos, que suponen aproximadamente el 25 por ciento, y otras partículas como los films, lo que puso de manifiesto “una presión continua de los microplásticos sobre los ecosistemas acuáticos de la provincia de León”.

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