‘EsperanZa’, la XXVIII Exposición de Las Edades del Hombre, inaugurada en octubre de 2025 y que cerró ayer sus puertas, tras haber sido prorrogada casi un mes, registró un total de 198.115 visitas a las sedes de la iglesia de San Cipriano y de la Catedral de San Salvador y de cerca de 5.500 escolares, al Laboratorio de Esperanza, según los datos presentados hoy por el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Gonzalo Santonja; el vicepresidente de la Fundación ‘Las Edades del Hombre’, Mikel Garciandía, y el obispo de Zamora, Fernando Valera.
“Esta exposición ha sido muy especial y de gran trascendencia. ‘EsperanZa’ se inauguró con la mirada puesta en el año jubilar y nos incita a seguir caminando juntos. La exposición ha sido un éxito”, destacó el consejero
“Cerca de 200.000 visitas. La última cifra que yo tengo en la cabeza, antes de la pandemia, la exposición de Lerma (Burgos), que duró algunos días más, fueron 174.000 visitantes. Esta es una noticia extraordinaria. Hemos recuperado la normalidad. Hemos derrotado el desastre de la pandemia y, en los tiempos que corren, 200.000 son muchísimas visitas. Es un éxito y un motivo de esperanza”, aseguró.
Gonzalo Santonja, quien calificó la muestra de “éxito indiscutible” apuntó que “confirma, una vez más, el interés que despierta el patrimonio cultural y religioso”.
El consejero valoró el papel desempeñado por los artistas zamoranos, ya que “mantener el equilibrio es muy difícil entre nuestro inmenso y extraordinario arte tradicional y la creación artística contemporánea”, según señaló.
“El arte tradicional está decantado por el tiempo. La creación contemporánea vive en el filo de la cotidianidad. Y aquí se ha conseguido un diálogo muy equilibrado. Y yo quiero subrayar y agradecer la participación de los artistas zamoranos”, insistió.
Integración y discurso expositivo
En el contexto descrito, Gonzalo Santonja consideró que “está bien nuestra salud” intelectual, cultural, artística y ética. “Este gran éxito se explica por la magnífica y ejemplar integración en los distintos espacios, una integración extraordinaria entre la ciudad y el patrimonio y eso se nota mucho. Hay una vinculación muy profunda con la ciudad, con su entidad histórica y antropológica”, indicó.
Igualmente, hizo hincapié en el “muy conseguido discurso expositivo”, porque una exposición de Las Edades del Hombre “no es una acumulación de obras de arte, sino una galería extraordinaria de obras de arte que se explican y cuyo mensaje se aclara porque el mensaje de las obras religiosas, que era muy evidente para otras generaciones, ahora, hay que explicarlo”.
Asimismo, destacó las propuestas “innovadoras” y recordó que Castilla León “ha sido siempre una tierra de equilibrio entre la tradición y la vanguardia”, además del programa de actividades paralelas, con visitas nocturnas y experiencias que combinan el arte, la música, el vino, talleres infantiles y deporte con el patrimonio y con el arte.
Repercusión turística
Por otra parte, incidió en la repercusión económica y turística que la exposición ha supuesto para la ciudad y la provincia de Zamora. “Casi un 83 por ciento de los encuestados tenían previsto comer, hacer compras y pernoctar en Zamora y el 54 por ciento, iba a visitar algún otro lugar de la provincia”, apuntó, además de anotar que, según las encuestas realizadas por la Fundación ‘Las Edades del Hombre’, los visitantes puntúan la exposición con una nota de 9,2 sobre 10.
“Las Edades son un proyecto irrenunciable y estratégico que forma parte de nuestra personalidad y de la entidad cultural y espiritual de Castilla y León. No se puede prescindir de Delibes, que es nuestra memoria y patrimonio literario; se puede prescindir de Atapuerca, que es un mito universa, y no se puede prescindir de Las Edades. Sin Delibes, sin Atapuerca y sin Las Edades, no tendríamos la consideración que tenemos”, subrayó, además de considerar el proyecto cultural como “modelo ejemplar” de desarrollo y de asegurar que “seguirá contando” con el apoyo de la Junta de Castilla y León, sin olvidar el componente “esencial” de la colaboración público-privada
“Aun siendo conscientes de que los grandes titulares se miden con cifras en calles llenas y en restaurantes completos, el impacto ha sido inconmensurable y no solo por la dimensión artística, por el relato desarrollado y el peso histórico, ni siquiera por el trasfondo catequético”, comentó el vicepresidente de la Fundación ‘Las Edades del Hombre’, Mikel Garciandía.
Identidad, desarrollo y futuro
“El gran legado que Las Edades del Hombre ha querido dejar en Zamora es el convencimiento de que el patrimonio religioso es identidad, desarrollo y futuro para el territorio y las personas que en él viven. Para nosotros, los creyentes, es una hermosa carta de Dios, que dice a cada hombre y a cada mujer, cuánto nos quiere, lo que ha hecho por nosotros y la esperanza que abre”, puntualizó.
Mikel Garciandía mencionó la propuesta didáctica de la iglesia de San Isidoro, que acogió el Laboratorio de Esperanza, destinado a menores. “Queríamos mostrar a los niños y a los jóvenes que el arte representa pero que, sobre todo, el arte significa. Nos transforma y nos lleva a una realidad maravillosamente misteriosa. Con la magnitud del programa escolar, la experiencia adquirida y los datos que extraemos, asumimos que este es el camino: saber contar a los jóvenes lo que hacemos, lo que somos y lo que hemos recibido”, analizó.
“En mi experiencia de un proyecto internacional de jóvenes en la Iglesia católica, recibimos de ellos la petición explícita de que tenemos que ayudarles a inculturar el mensaje del Evangelio, a desencriptar lo que las obras de arte decían de una manera tan diáfana hace siglos y que, ahora, a los jóvenes del siglo XXI, les resulta más difícil. Queremos continuar aportando en ese diálogo entre la fe, la cultura, la iglesia y la juventud”, enumeró.
Otras ediciones
El vicepresidente de la Fundación ‘Las Edades del Hombre’ remarcó que tres de cada cuatro personas que visitaron ‘EsperanZa’ hayan estado en otras ediciones de la muestra.
“Es reconfortante comprobar la fidelidad del público tras 38 ediciones y sentir su respaldo lugar tras lugar, proyecto tras proyecto. Igual que llamativo es averiguar que casi un tercio de las personas que han llegado aquí no visitaba Zamora desde hacía más de diez años. Si todo esto ha servido para que redescubran una ciudad magnífica, amable y moderna, bienvenido sea”, dijo.
“EsperanZa no ha sido una exposición, sino un proyecto transversal que ha propiciado el diálogo y el compromiso conjunto de instituciones, entidades, empresas, Iglesia y sociedad”, rubricó.
Por su parte, el obispo de Zamora, Fernando Valera, aseguró que “hoy no clausuramos una exposición, sino que recogemos el eco agradecido de algo maravilloso que ha ocurrido entre nosotros” y agregó: “Algo que comenzó con el dolor en la Sierra de la Culebra. Allí, donde parecía que solo quedaban cenizas, empezó a nacer, casi en silencio, una palabra y un proyecto: Esperanza”.
“No tengáis miedo”
De esta forma, monseñor Valera Sánchez relató que esa palabra “ha tomado forma aquí en Zamora, en esta catedral, en San Cipriano y en el Carmen de San Isidoro, en las calles llenas de visitantes y en el corazón de decenas de miles de personas que han escuchado ese ‘no temáis, no tengáis miedo’, que aparece en la Biblia más de 365 veces y que hoy vuelve a resonar en esta Santa Iglesia Catedral”.
“Los que han venido a Zamora lo han hecho para dialogar con el arte, para sumergir su alma en la belleza, para dejarse interpelar y ponerse ante una de las más exigentes preguntas, que solo tienen respuesta mirando hacia el adentro de la persona”, añadió.
Por último, el obispo de Zamora valoró “el esfuerzo de muchos”, entre personas e instituciones y colaboradores y concluyó: “Hoy, más que cerrar, abrimos la posibilidad de seguir trabajando juntos, de imaginar nuevos proyectos, de creer que Zamora no está condenada a resistir, sino a crear oportunidades y futuro. Zamora puede hacer cosas grandes. Anunciemos el Evangelio y pensemos siempre en grande. Somos una tierra llena de gente grande que quiere servir, caminar y seguir creyendo que el patrimonio religioso puede inyectar esperanza a toda Zamora”.
