El Tribunal de Instancia, Sección de lo Penal, número 1 de Zamora acaba de condenar a dos años y medio de cárcel, por un delito de homicidio por imprudencia grave, al pastor cuyos perros mataron a una mujer de 27 años que transitaba por el camino que une Roales del Pan con La Hiniesta (Zamora). Asimismo, tendrá que pagar a los padres de la víctima una indemnización de 250.000 euros.
También se le condena a la accesoria legal de inhabilitación especial, más las costas procesales, incluidas las de la acusación particular y concurre la circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal atenuante de dilaciones indebidas del artículo 21.6 del Código Penal.
El condenado estuvo en prisión provisional desde el dictado del auto, el 14 de febrero de 2024, hasta su puesta en libertad, el 5 de marzo de 2024.
Siete perros
El 23 de octubre de 2023, la mujer paseaba por el camino denominado ‘La Pollada’, entre La Hiniesta y Roales del Pan, y fue atacada por siete perros “de razas carea y mastín”, que le provocaron lesiones gravísimas que desembocaron en su fallecimiento, en el mismo lugar del aaque, por un “shock traumático-hemorrágico por las múltiples heridas por mordedura”, según recoge la sentencia.
El pastor propietario de la explotación ovina, “con total inobservancia de las más elementales normas de cuidado, atención y custodia de los animales” establecidas en la legislación vigente, tenía a los perros “en un estado de total aislamiento, sin contacto con otros humanos, salvo el propio pastor, sueltos, sin la compañía ni vigilancia de persona alguna, con escasa comida y sin estar los mismos asegurados”, añadió el texto.
Parte del ataque sufrido por la joven a manos de los perros pudo ser escuchado por la madre de la víctima, testigo en la vista, quien relató cómo su hija había ido en más ocasiones por el camino en el que perdió la vida, acompañada ocasionalmente por el perro de su propiedad, que no llevaba el día de autos.
La víctima llamó por teléfono móvil a su madre y le expresó su preocupación tras ver a los perros. Hubo una segunda llamada y la madre acudió de inmediato al lugar pero solo pudo llegar a ver el cuerpo sin vida de su hija.
El acusado, quien no respondió en el juicio a las preguntas de la acusación particular, afirmó que tenía en su finca tres perros careadores y tres mastines, “criados por él mismo y que solo tenían relación con él” y afirmó, “con seguridad y descaro que los dejaba sueltos porque, si no, no podía proteger a las ovejas de su explotación y que los canes no eran agresivos”, según refleja la sentencia.
