La campaña de excavaciones que se desarrolla este verano en el yacimiento de Numancia permitirá redefinir la secuencia histórica del enclave y avanzar en el conocimiento del origen y desarrollo de la ciudad celtibérica, gracias a la aplicación de nuevas técnicas de investigación arqueológica. Así lo destacó hoy la codirectora de la excavación, Raquel Liceras, durante la presentación de los primeros resultados de los trabajos en la que estuvo respaldad por el director general de Patrimonio Cultural, José Ramón Sola.
Los trabajos han aportado, según la investigadora, nuevos datos sobre la evolución del sistema defensivo de Numancia, ya que las evidencias apuntan a la existencia de una primera muralla levantada a finales del siglo IV antes de Cristo, posteriormente sustituida por otra fortificación durante las guerras celtibéricas para reforzar la defensa del sector norte, el más accesible de la ciudad, mediante una nueva puerta fortificada y varias torres.

En cuanto al origen del asentamiento, la arqueóloga señaló que las investigaciones sitúan el nacimiento de Numancia dentro de un proceso de concentración de pequeños poblados dispersos por el territorio soriano entre finales del siglo IV y comienzos del III antes de Cristo. «Hay un proceso de aglomeración urbana y se empiezan a crear las ciudades», explicó Liceras, quien subrayó que se trata de un fenómeno común en buena parte de la Península Ibérica y no exclusivo del enclave numantino.
Liceras remarcó, además, que la excavación también está aportando nuevos datos sobre las ocupaciones anteriores a la ciudad celtibérica. En este sector han aparecido restos correspondientes a un poblamiento prehistórico, desde el Neolítico final y la Edad del Bronce hasta el Primer Hierro, un periodo muy poco conocido en Numancia debido a que las sucesivas ocupaciones celtibérica y romana alteraron gran parte de esas evidencias.
El equipo investigador ha tomado muestras de carbones y sedimentos para realizar dataciones mediante carbono 14 y analizar semillas, maderas, fauna y microfauna con el fin de reconstruir la cronología y las condiciones de vida de esos primeros asentamientos. Además, estudia de forma integral las técnicas constructivas de la arquitectura de barro crudo, con el objetivo de conocer los sistemas de edificación utilizados y compararlos con otros yacimientos de la provincia.
«Con las técnicas nuevas que tenemos en arqueología podremos hacer dataciones por carbono 14 e incluso del poblamiento anterior al numantino», explicó Liceras, quien señaló que estos análisis permitirán reconstruir la economía y el paisaje de las comunidades que habitaron el cerro antes de la fundación de Numancia.

Sola, por su parte, significó la importancia de la investigación para profundizar en el conocimiento de uno de los principales enclaves arqueológicos de Castilla y León, y agradeció el trabajo de los codirectores de la excavación, del equipo técnico, colaboradores y voluntarios que participan en la campaña. «La nueva investigación arqueológica va a resultar clave para el reconocimiento del origen y desarrollo de la ciudad celtibérica», afirmó.
El director general aseguró, además, que la Junta mantendrá su apoyo a las investigaciones tras los resultados obtenidos hasta el momento. «A la vista de los resultados, que no pueden resultar más prometedores, la Junta seguirá apostando decididamente, como lo ha hecho hasta ahora, por sostener los procesos de investigación», remarcó.
Asimismo, recordó que el yacimiento-museo de Numancia es de titularidad estatal, aunque su gestión corresponde a la Junta de Castilla y León, e insistió en la necesidad de una mayor implicación de ambas administraciones. «La colaboración entre administraciones es imprescindible y sería deseable que se asumieran también responsabilidades por parte del Estado», afirmó para recordar las necesidades que presenta la ciudad celtíbera y romana y la necesidad de dotarle del nuevo centro de interpretación y de atención al visitante.
“Estamos ante unos yacimientos más importantes de Castilla y León y esta situación nos hace responsable a todos y por eso la Junta apuesta por el conocimiento científico que nos haga reconocer el valor universal que tiene este yacimiento y la importancia en la construcción de la historia de este país», apostilló.
Por su parte, Raquel Liceras recordó que los trabajos consisten en la reexcavación de un sector intervenido entre 1999 y 2000, una de las zonas con mayor potencia estratigráfica del yacimiento, donde en algunos puntos se supera el metro de profundidad. «Esta excavación nos va a permitir redefinir la secuencia histórica y también concretar datos sobre el origen de la ciudad, que es uno de los aspectos menos conocidos», concluyó.
