Más de la mitad, en concreto el 51,9 por ciento, de los alumnos de Quinto y Sexto de Primaria en Castilla y León dispone de un móvil propio mientras que el porcentaje se dispara al 91,8 por ciento en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Uno de los muchos datos que arroja el informa ‘Infancia, Adolescencia y Bienestar Digital’ de Unicef España, consultado por la Agencia Ical, es que la edad media del primer teléfono es 10,85 años. Además, el 92,2 por ciento de los adolescentes está registrado en al menos en una red social y el 73,7 por ciento, en tres o más.
El estudio, basado en las respuestas de 4.788 escolares de entre 10 y 20 años de 26 centros educativos de la Comunidad, también recoge que el 54,4 por ciento juega a videojuegos al menos una vez por semana y un 19,2 por ciento lo hace todos o casi todos los días. Por otro, el 10,6 por ciento de los menores de edad afirma haber jugado o apostado dinero alguna vez, de forma presencial u ‘online’, pese a ser una práctica ilegal. Pese a que solo el 7,6 por ciento consume pornografía semanalmente, el acceso a este tipo de contenidos se produce a edades muy tempranas, 11,6 años de media, y la prevalencia de un posible consumo problemático alcanza el 6,5 por ciento.
Con motivo de la presentación del informe en la sede del Consejo Económico y Social (CES) de Castilla y León, el responsable de Educación y Derechos Digitales de la Infancia de Unicef, Nacho Guadix, subrayó que el uso de las pantallas es un problema global que precisa soluciones “complejas y compartidas”, además de requerir escuchar la voz de todos los que están implicados, especialmente niños. “Hay que empezar a acostumbrarse a hablar de que los niños no solo son usuarios de internet sino que son ciudadanos en un entorno digital. Y, por tanto, como ciudadanos han de ser tratados, han de ver respetados sus derechos y han de ver cumplidas también la posibilidad de expresar sus responsabilidades, porque son sujetos activos”, expuso.
Guadix puso el acento en la edad de recepción del primer dispositivo móvil entre los 10 y los 11 años. “Hay que preguntarse si a esa edad están suficientemente preparados, estamos suficientemente comprometidos y, lo que es más importante, si los productos a los que acceden han sido diseñados considerando estas vulnerabilidades o estas necesidades de personas en desarrollo”, apuntó.
Lamentó que el patrón se repite y el dato apenas varíe desde 2021. “Nos ha llamado mucho la atención, habiendo el debate social y la preocupación de las familia, hasta el punto de organizarse para poder afrontar esto mejor”, comentó.
No en vano, subrayó que la exposición digital temprana y sin el acompañamiento adecuado conlleva riesgos que pueden traducirse en usos problemáticos, situaciones de violencia digital o deterioro del bienestar emocional.
Bienestar emocional
La presidenta de Unicef Castilla y León, Eugenia García Rincón, apuntó que el estudio pone de manifiesto la estrecha relación entre determinados riesgos digitales y el bienestar emocional. En Castilla y León, el trece por ciento del alumnado presenta síntomas claros de malestar emocional; el 12,4 por ciento muestra síntomas de ansiedad; el 12,2 por ciento, de depresión, y el 7,3 por ciento presenta un riesgo suicida elevado.
El informe muestra, además, que quienes presentan usos problemáticos de redes sociales, videojuegos o apuestas registran peores indicadores de calidad de vida y mayores niveles de ansiedad, depresión e indeación suicida.
De ahí que este estudio se complete con las propuestas elaborados por Unicef, en el marco de las elecciones generales, como retomar la necesidad de que haya una ley en el país que proteja “suficientemente” a los chicos de todos estos riesgos y que, a la vez, puedan disfrutar de sus posibilidades en el aprendizaje, la creatividad, la conexión y el nivel de relaciones humanas y “sintéticas”. “Un entorno seguro es que el menor que no va a tener ninguna experiencia que sea perjudicial desde el punto de vista de exponer sus datos personales, sufrir cualquier tipo de violencia, bien sea un acceso de contenido inadecuado o de contactos con malas intenciones, estar sometidos a estafas o a procesos de radicalización”, precisó el responsable de Educación de la entidad.
Presión de grupo
Nacho Guadix reconoció que existe una “presión de grupo” y la dificultad de las familias para defender el retraso de la entrega del teléfono móvil un solo año. Además, precisó que, en ocasiones, las familias deciden, por la razón que sea, tener ubicado a su hijo por un tema de seguridad o por esta solo en casa. Esto, provoca que los niños estén conectados, desde una edad muy temprana, a teléfonos móviles, videoconsolas y otro tipo de dispositivos. Además, mencionó el papel de la industria para que los chavales tengan la “aspiración” de contar con el último modelo y más caro.
En este sentido, el informe muestra que la mediación parental es baja, ya que son pocas las familias que ponen límites horarios o las que se intentan informarse sobre qué hacer. De ahí que Unicef apueste por trabajar en un acompañamiento de los padres, hasta que sus hijo puedan tener cierta autonomía y tomen las mejores decisiones.
El informe destaca que el 53,4 por ciento de los progenitores habla habitualmente con sus hijos sobre los riesgos de internet, únicamente el 34,6 por ciento establece normas o límites sobre los contenidos que publican y el 41,1 por ciento sobre los contenidos a los que acceden.
Las evidencias apuntan a que combinar supervisión, acompañamiento y establecimiento de límites favorece la adquisición de hábitos saludables y una mejor higiene digital en el hogar. El informe destaca además que prácticas como no dormir con el móvil en la habitación o evitar el uso de dispositivos durante las comidas familiares contribuyen a reducir de forma significativa los riesgos y usos problemáticos.
Por su parte, el director del ONTSI (Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad) de Red.es, Juan Miguel Márquez, añadió que “la digitalización está transformando la infancia y la adolescencia a una velocidad sin precedentes, por lo que disponer de evidencia rigurosa resulta imprescindible para comprender sus oportunidades y desafíos”. En este sentido, mostró el compromiso del Gobierno de España con el impulso de iniciativas que permitan conocer mejor el impacto real de la tecnología en la vida de los menores y orientar la toma de decisiones públicas.
«Hoy los menores no simplemente usan tecnología: crecen dentro de ecosistemas digitales diseñados para captar atención e influir en comportamientos. Por eso ya no basta con hablar de tiempo de pantalla, debemos hablar también de diseño responsable, transparencia algorítmica, educación digital crítica y protección efectiva de la infancia en el entorno digital”, explicó el decano del Colegio Oficial de Ingeniería Informática (CCII) en Castilla y León, Benjamín Sahelices. “Defendemos que la tecnología no es neutral y que la industria tecnológica debe asumir un papel activo en la construcción de espacios digitales más seguros, saludables e inclusivos para niños, niñas y adolescentes. Porque el bienestar digital también se diseña», concluyó.
El presidente del CES, Enrique Cabero, felicitó a Unicef y a todas las entidades que han participado en la elaboración del informe que habla de los derechos de los menores de edad para “promoverlos, garantizarlos y tutelarlos”. También valoró que se haga desde la perspectiva de la salud, la convivencia y la responsabilidad social. De ahí que no dudara en asegurar que el estudio es el más relevante que se puede encontrar hoy en día en España en la materia.
