El pasaje del Espolón de León acoge el mural temporal ‘El leopardo de las Nieves’

La obra de más de dos metros es obra las alumnas del Colegio Maristas San José, Carla Rodríguez, Adriana González y Alejandra Chico

El delegado territorial de la Junta de Castilla y León en León, Eduardo Diego, presentó el nuevo mural, titulado ‘El leopardo de las Nieves’, que ocupará temporalmente el pasaje de la muralla del castillo, situado en la plaza del Espolón, donde se encuentra la sede del Archivo Histórico Provincial de León, dentro de las actividades programadas con motivo del Día Internacional de los Archivos.

Bajo el título de ‘El leopardo de las Nieves’, se trata de una pieza de más de dos metros de acrílico sobre tabla que les llevó más de 50 sesiones en las que incorporaron progresivamente distintos cambios y mejoras.

Su autoría pertenece a tres alumnas de tercero de Educación Secundaria Obligatoria del Colegio Maristas San José de la capital leonesa, Carla Rodríguez, Adriana González y Alejandra Chico, a las que Eduardo Diego felicitó tanto la nueva obra como por “acercar la cultura a la calle, poner en valor nuestro patrimonio y ofrecer a los jóvenes la oportunidad de mostrar su talento en un escenario único de la ciudad”.

Acompañadas por su profesor, Carlos Cuenllas, y por la directora del Archivo Histórico Provincia, Eva Merino, las jóvenes explicaron que la elección de un leopardo como motivo principal responde al simbolismo que este animal representa para ellas, “el esfuerzo y la superación”.

“Este curso ha supuesto muchos retos, como aprender a compaginar los estudios con el tiempo libre y, además, comenzamos el cuadro en invierno, por lo que utilizamos este animal para reflejar la paciencia y el esfuerzo necesarios para alcanzar buenos resultados”, señalaron, al tiempo que apuntaron que “uno de los mayores retos” del proceso fue la realización del boceto inicial, “por la dificultad de encajar la figura en un formato de gran tamaño manteniendo las proporciones adecuadas”.

La obra fue pintada en posición horizontal, sobre el suelo y entre las anécdotas del proceso, las autoras recordaron que, en una ocasión, al abrir un bote de pintura blanca, este se derramó sobre el cuadro, lo que obligó a repintar la zona afectada. “También nos manchamos la ropa, aunque llevábamos bata, así que no supuso un gran problema”, comentaron.

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