Greenpeace denuncia la exposición de Castilla y León al riesgo de nitratos, con un millar de municipios que beben agua contaminada

Los científicos piden reducir nueve veces los nitratos permitidos para prevenir enfermedades como el cáncer colorrectal

Greenpeace denunció hoy que Castilla y León es la comunidad más expuesta al riesgo de nitratos, con un millar de municipios que beben agua contaminada. La organización dio a conocer estos datos, con motivo de la celebración, el 22 de marzo, del Día Mundial del Agua, con lo que urgió “poner la mirada en la dudosa calidad del agua en España y en Castilla y León, donde más crecen los municipios en los que ya se supera el limite legal actual de nitratos”, según un comunicado recogido por Ical.

Un equipo científico internacional, con mandato del Ministerio de Medio Ambiente danés, ha completado una revisión exhaustiva de evidencias científicas sobre el impacto de los nitratos en el agua y su conclusión es “clara”: “Suponen un riesgo para la salud, incluso en concentraciones muy inferiores al límite legal actual”. Por ello, los científicos apelan a proteger a las personas con la recomendación de reducir casi nueve veces el límite actual, de 50 hasta seis miligramos por litro, con el objetivo principal de proteger a los lactantes contra la metahemoglobinemia aguda y enfermedades como el cáncer colorrectal.

Los últimos datos del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC) del Ministerio de Sanidad revelan que en 198 municipios de Castilla y León – un 38 por ciento más que en 2023 – no se pudo beber el agua del grifo en algún momento de 2024 debido a que la concentración de nitratos superó el límite legal actual (50 mg/l). Sin embargo, a la luz del nuevo límite propuesto por la ciencia (6 mg/l) se observa que en 987 municipios, el 57,09 por ciento de los municipios de Castilla y León donde se analizan los nitratos, se igualó o superó en algún momento del 2024 este valor. “Es una contaminación provocada esencialmente por el uso masivo de fertilizantes sintéticos utilizados en la agricultura intensiva y las ingentes deyecciones de los animales explotados por la cruel ganadería intensiva y sus macrogranjas”, denunció Greenpeace.

Estos datos muestran que la situación en Castilla y León, “en lugar de mejorar, está empeorando”. Otro aspecto importante es que en muchos municipios las personas siguen sin saber cómo está su agua en cuanto a su nivel de nitratos.

La contaminación por nitratos es considerada ya por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico como el principal problema que afecta a las masas de aguas españolas. La “inacción” de las administraciones competentes llevó a que el Tribunal de Justicia de la UE dictara, en 2024, una sentencia condenatoria contra el Estado español por incumplimiento de la Directiva de Nitratos. Esta contaminación tiene repercusiones ambientales – algunos ejemplos bien conocidos son el Mar Menor o el embalse de As Conchas – pero también sobre la salud. A nivel europeo se considera que el 81 por ciento de la aportación del nitrógeno agrícola a los sistemas acuáticos proviene directa e indirectamente de la ganadería.

“Urge reducir la concentración de nitratos en el agua de consumo para prevenir el cáncer colorrectal. La salud pública debe estar siempre por encima de la codicia de algunas empresas. Quienes fomentan las macrogranjas, y quienes las permiten, están envenenando uno de los recursos más preciados del planeta: el agua. ¡No lo podemos seguir permitiendo!”, afirmó el responsable de ganadería en Greenpeace, Luis Ferreirim.

 

Cabaña ganadera de porcino en Castilla y León

Según los últimos datos consolidados del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en 2024 había ya 4,7 millones de cerdos en Castilla y León, lo que supone un incremento del 35 por ciento en los últimos 10 años y significa que hay casi dos cerdos por cada habitante de esta Comunidad. “Este es sin duda el sector con mayor responsabilidad en esta problemática y este incremento solo es posible con un modelo de ganadería industrial insostenible como el que tenemos”, comenta la oenegé.

Todos estos animales necesitan mucho alimento para su engorde – cultivos que usan de forma masiva fertilizantes sintéticos – y generan muchos excrementos. Los cerdos son ya el 52 por ciento de la biomasa de animales para consumo humano en España y al menos un 60 por ciento de la carne producida se exporta.

 

Te puede interesar