Un interno del centro penitenciario de León, situado en la localidad de Mansilla de las Mulas y conocido como Villahierro, agredió en el día de ayer, martes 14 de abril, a cuatro trabajadores del centro tras haber prendido fuego al colchón de su celda.
El hombre, una vez salvaguardada su integridad, “la emprendió a golpes contra los cuatro trabajadores, que tuvieron que ser atendidos por los servicios médicos del centro penitenciario y, dada la gravedad de las lesiones, tuvieron que recibir asistencia médica en centros hospitalarios de León.
Así lo informó hoy la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias, quienes detallaron que los hechos ocurrieron en el módulo 1 de la prisión de Villahierro, donde conviven más de 100 internos en un módulo habilitado para 72 presos, es decir, con una sobreocupación del 140 por ciento.
La organización lamentó que estas agresiones “están ocurriendo con una frecuencia alarmante”, ya que, en lo que va de año, “son ya once los trabajadores que han sido agredidos en el Centro Penitenciario de León”, algo que “nunca había ocurrido y que no se puede permitir”. “Las peleas, agresiones e incidentes son diarios, siendo hoy la prisión de Mansilla un auténtico polvorín”, añadieron.
Por este motivo, Acaip denunció que lo que está pasando en los últimos meses en el centro penitenciario, “no son hechos aislados”, sino “la causa de un deterioro evidente de la seguridad y de la falta de medios suficientes para garantizarla”.
En este sentido, el sindicato señaló que el Centro Penitenciario de León ha pasado de albergar 840 internos a tener más de 1.100, lo que supone “un aumento en poco más de un año del 32 por ciento de la población reclusa en una prisión donde cada vez es más difícil realizar el trabajo de forma segura”.
“Si no se adoptan medidas urgentes y efectivas, las consecuencias pueden ser muy graves”, advirtieron desde Acaip, conscientes de que “la sobreocupación cada vez es mayor y el resultado es que la excepción se ha convertido en norma”. “La curva de la población reclusa en León ha entrado en una fase de ascenso acelerado que amenaza con quebrar el sistema penitenciario en el centro”, finalizaron desde el sindicato.
