La Guardia Civil de Soria investiga a un conductor de autobús de transporte escolar que cuadruplicaba la tasa de alcoholemia cuando circulaba por la A.2 a la altura de Santa María de Huerta. El investigado fue localizado a las 11. 45 horas del día 9 de febrero de 2026, en la A-2 km, cuando varias patrullas de la Guardia Civil del Subsector de Tráfico de Soria, se encontraban realizando un control de transporte, alcohol y drogas.
En el autobús viajaban tres profesores, dos monitores y 49 menores con edades comprendidas entre los nueve y los doce años que realizaban una excursión.
Los agentes observan cómo el conductor presenta síntomas evidentes de encontrarse bajo la influencia de bebidas alcohólicas, por lo que es sometido a las pruebas de alcoholemia arrojando resultados de 0,67 y 0,63 mg/l, cuadruplicando la tasa permitida que para este tipo de este tipo de conductor y vehículo es de 0,15 mg/l.
El vehículo fue trasladado por otro conductor a lugar apropiado con servicios, donde quedó inmovilizado a la espera de hacerse cargo de la conducción otro conductor de la empresa.
La Unidad de Investigación de Seguridad Vial del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Soria instruye diligencias por un presunto delito contra la seguridad vial al conducir con síntomas evidentes de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, sustancias estupefacientes o psicotrópicas (art.379.2 del CP), las cuáles fueron entregadas en la sección civil y de instrucción del Tribunal de Instancia de Almazán (Soria).
El investigado puede enfrentarse a penas de prisión de tres a seis meses o multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días, y, en cualquier caso, la de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempos superior a uno y hasta cuatro años.
La ingesta de bebidas alcohólicas, así como la de drogas y sustancias tóxicas influye en el conductor de un vehículo con la disminución de la capacidad sensorial, de reflejos y de atención en la conducción, desvirtuando la percepción de la realidad, determinando una conducción inapropiada y creando un concreto peligro para la vida propia y del resto de los usuarios de la vía, aumentando exponencialmente la posibilidad de sufrir un siniestro vial.
