El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, se marcó hoy como meta para los próximos cuatro años “ilusionar a Castilla y León”, una tierra que aseguró no necesita “reinventarse”, sino “sólo creer en sí misma”, porque defendió es una comunidad “pujante”, “innovadora” y con unos servicios públicos “excelentes”. Por ello, convocó a todos, incluidas las fuerzas políticas, a trabajar por un futuro “común”. «Juntos podemos conseguirlo».
Fernández Mañueco, después de jurar el cargo para un tercer mandato, arropado por diferentes autoridades y su familia, prometió gobernar con una “vocación humanista”, pues sitúo a las personas como “objetivo de todos sus actos” como presidente, y avanzar en los próximos años hacia un mañana que señaló se construye «con las manos desde el corazón».
El jefe del Ejecutivo autonómico manifestó que asumía esta nueva etapa de gobierno con “satisfacción”, “ilusión” y “responsabilidad”, tras haber suscrito un pacto con Vox que dará paso a un ejecutivo de coalición. De esta forma, garantizó que cumplirá “puntualmente” y desde sus “valores” el programa con el que logró la investidura el pasado martes al reunir un “gran respaldo parlamentario”, a través de los 47 procuradores de PP y Vox.

Fernández Mañueco citó a Stuar Mill para recordar que el “valor real” de un territorio son sus individuos por lo que ofreció “respuestas eficaces” a los problemas de los castellanos y leoneses y asumió sus exigencias “plenamente”, tras comprobar que habían valorado en las pasadas elecciones autonómicas el trabajo hecho en los siete años en que ha sido presidente de la Comunidad.
De la misma forma comprometió “ilusión” para seguir trabajando por Castilla y León, una tierra que confesó es su “pasión”. “En ella confío plenamente y pongo a su servicio toda mi capacidad de trabajo y mi dedicación”, añadió para a continuación reseñar que su gobierno tratará de atender a cada una de las personas que “viven o vienen” a la Comunidad a construir en ella su proyecto de vida, no con palabras o “principios hermosos”, sino con la “transformación real”, que supone -dijo- la política “cercana y tangible”.
Con ello, Fernández Mañueco se refirió a los jóvenes que quieren forjar su futuro en esta tierra, a los mayores que “lo han dado todo”, a los empresarios o emprendedores que crean riqueza y empleo, a los agricultores y ganaderos que demuestran un “incansable afán”, así como al resto de sectores y servidores públicos. A todos ellos, insisto, los tendrá “presentes cada día” con políticas para mantener abiertos los colegios y los centros de ocio en el mundo rural o con la tarjeta que permite viajar gratis en la Comunidad.
Avanzar sin “ruido”
Igualmente, reivindicó la política que no genera “ruido ni confrontación estériles”, sino que da “frutos y cumple con su deber” y que convierte “la gestión en hechos y la palabra en compromisos reales. La que oye, actúa y une. La que cunde”. Solo de esta forma, aseveró, podrá cumplir el reto de “estimular” a la sociedad, de “alentar” sus anhelos, de “encauzar” sus iniciativas y de ilusionarla, porque aseguró “una política que no ilusione no sirve de nada”.
En su opinión, Castilla y León, una tierra que “avanza y progresa” contribuyendo a que lo haga España, debe “seguir” por el camino que le ha permitido estar “orgullosa de su pasado esencial” en la formación del país. Ahora, apostó por “la voluntad de ser mejor” de Julián Marías para convocar a “todos” la tarea diaria de “mejorar”, porque recordó la Comunidad “no es obra o patrimonio de nadie”, sino de toda su sociedad que sostuvo debe tener una “participación activa», incluidas las diferentes fuerzas políticas.
“Castilla y León es una tierra por la que merece la pena luchar y arriesgarse. Perseveremos en ello, porque perseverar significa prosperar y tiene premio”, trasladó Fernández Mañueco, quien abogó por seguir trabajando por una comunidad que “está en la vanguardia” y que conserva «su liderazgo histórico en España».
Emoción e intensidad
Con “emoción” e “intensidad”, Alfonso Fernández Mañueco abrió su tercer discurso para una toma de posesión, si bien la experiencia no impidió que la voz se le entrecortara al referirse a su familia, sentada en la tribuna de invitados, a quienes se dirigió para agradecerles el “conjunto de inestimables valores” que le han enseñado. En especial tuvo palabras para su mujer e hijas, a las que nombró por su nombre y a las que les trasladó: “Sois mi soporte vital sin el que desde luego nada hubiera conseguido”.
No se olvidó de sus padres, ya fallecidos, ni de sus suegros, hermana o sobrinos. “Os pido perdón por los muchos momentos de intimidad familiar que nos ha robado mi vida política y de nuevo os tengo que volver a suplicar un poquito de paciencia y de comprensión conmigo”, agregó para, por último, reconocer la “mano tendida” de sus amigos, así como el apoyo de los dirigentes del PP, de los presidentes autonómicos que le acompañaron e incluso de Vox, ante la “apasionante tarea” que les aguarda.
Finalmente, Fernández Mañueco convirtió al expresidente Mariano Rajoy, sentado en la primera fila, en su “gran ejemplo” de “inteligencia política”, “sabiduría” y “saber hacer” en momentos “difíciles”. También, calificó a Juan José Lucas y Juan Vicente Herrera como sus “maestros”, por lo que consideró “valiosas” sus enseñanzas de “cercanía” a la ciudadanía y el territorio. También tomó como referente a Santa Teresa, quien recordó decía es “menester andar con gran determinación y no parar aunque vengan sequedades, trabajos y tentaciones, porque todo se pasa”.
